Testimonio de Sylvie

Buenos días.

Después de darle muchas vueltas a la cabeza porque no quiero molestar (llevo casi dos semanas guardando este correo en borrador), me dirijo a ti, como bien supondrás, desesperada y en busca de tu ayuda. A través de APAT he sabido de tu existencia y de tu aportación a paliar el sufrimiento de los que padecemos acúfenos e hiperacusia. Finalmente me he decidido a escribirte porque ni yo ni mi familia entendemos nada de cómo crear un CD terapéutico. Le he preguntado a mi hija, que estudia en el conservatorio, y tampoco sabe cómo habría que hacer para configurarme un CD. Te cuento un poco de mí: llevo con acúfenos casi la mitad de mi vida, 21 años.O sea, que estoy acostumbrada. Empecé con el oído derecho y una ligera hiperacusia que desapareció. Hace 12 años se me fastidió del todo el oído izquierdo que ya tenía tocado (reunión familiar de navidad con dieciséis personas y niños todos chillones) y empecé con una hiperacusia bilateral más pronunciada que ha ido empeorando. Desde 2005 o 2006 no salgo a la calle sin tapones (hechos a medida) y en casa utilizo cascos de obrero para cocinar, y siempre llevo algodones puestos para mitigar cualquier golpe fortuito. En 2008 empeoré, también por ruido (música de una tienda y llevaba tapones). Estuve de baja (soy profesora de secundaria) y sin salir de casa. Las pruebas mostraron un umbral de disconfort en 40 db. Empecé la terapia sonora con un CD de ruido blanco (100 hz) con toda mi ilusión y no lo soportaba: me subían los acúfenos (que ya de por sí son alto y agudo), la hiperacusia y me provocaba náuseas. Fue sustituido por ruido rosa (500 hz). No fue posible hacerme las otoemisiones porque no soportaba los ruidos. Hice la terapia según me pedía mi oído: el mínimo sonido del mp3 me parecía alto, así que utilicé unos cascos con regulador de volumen y lo bajé y poco a poco lo fui subiendo hasta conseguir al cabo de un año un volumen más aceptable. Mejoré, pero más bien desde el punto de vista psicológico en cuanto a mi pánico al ruido. Desde 2009 he seguido trabajando en diversos institutos, exponiéndome a mucho ruido. Cuando por fin me pudieron hacer las otoemisiones han demostrado que tengo dañadas las células ciliadas. Mi vida social y familiar es muy limitada: ni salir a espectáculos, ni vacaciones, ni a la ciudad, ni a ver a mi hija cuando toca (estudia guitarra), ni celebraciones familiares…Y los que viven conmigo, que por fortuna me comprenden, tiene que vivir controlando el ruido que hacen….Es triste que duela el beso efusivo de una hija en la mejilla. Hace algo más dos semanas se me ocurrió salir a comprar y la megafonía del comercio al llamar a un empleado me hizo polvo (esa es otra: no comprendo que tengan el volumen a todo trapo como si fuera un país de sordos), noté el dolor por la nuca y supe que me había destrozado el oído. Otra vez los acúfenos a tope (y mira que estoy acostumbrada y normalmente no los hago ni caso aun siendo ya fuertes) y la hiperacusia peor. Ahora casi no salgo de casa y cualquier ruido, hasta la cafetera es dañino. Así que me puse a mirar en el foro (normalmente no soy de foros, entre otras cosas es que no sé entrar a participar) por ver si había algún tratamiento y he tenido conocimiento de ti, que ya me consta que no eres otorrino. Perdona que me atreva a escribirte (de hecho he esperado dos semanas a ver si mejoraban mis oídos), pero es que todos en el foro hablan muy bien de tu terapia. Te agradezco mucho que compartas tu experiencia y tus conocimientos. Olvidaba comentarte, por si te sirve de pista, que el sonido de mi acúfeno debe de estar en la misma frecuencia (no sé si este es el término correcto) que los agudos de las audiometrías, ya que en la últimas me tuvieron que cambiar la frecuencia porque empiezo a percibir el sonido muy tarde. Otra pista, más por compartir algo contigo, me resulta muy agradable escuchar la música de laúd de John Dowland (Dowland’s Tears), bajito claro. Si un día viniera el genio de la lámpara y me diera la oportunidad de eliminar solo una de las diversas patologías que tengo, elegiría sin dudarlo la hiperacusia, porque con las otras otras sí puedo vivir, en el sentido de disfrutar de la vida, no de verla pasar. Muchas gracias de verdad por tu atención. Un saludo.

Sylvie.

Laisser un commentaire